miércoles, 28 de diciembre de 2011

Rey de la Nada


De la absolutamente nada,
Eres el amo y rey,
Vana creación de Dios,
Por todos quieres ser adorado,
Sin embargo,
Tu corazón está quebrado,
Tu alma, partida en dos,
Todo lo que quieres consigues,
Puesto que vives sin ley.

Extravagancia mal elegida,
Es tu arte, la desarrollas,
Con tus desgastadas ropas.

Con un andar desgarbado,
Tus pasos torpes, desatinados,
Por extraños lugares te vemos pasar.

Sonríes, completamente extasiado,
Alucinando demasiado,
Al ver a tu próxima víctima caminar.

Escoria de la sociedad,
No tiene límites,
Tu nivel de maldad.

Un escalofrío de placer,
Recorriendo tu magullada espalda,
Hace que te emociones,
Cuando logras tu misión,
Cuando atraes a la elegida,
A tu oscura guarida,
Antítesis del misterio,
Cuando la luz atrae a la polilla.

Con la poca dentadura sobrante,
Esbozas una mueca malvada,
Tu víctima, se ve, de pronto,
Irremediablemente atrapada.

La adrenalina recorre tu cuerpo,
Mientras tu cuchilla recorre el suyo,
Recreando tus recuerdos, tus odios,
En el cuerpo de alguien.

“De todas formas habías de morir,
¿Para qué esperar?
Es mucho mejor así,
Morir siendo el arte de otro,
Evitando las desgracias venideras,
Un placer ser servidor suyo.”
Le dices en un imperceptible murmullo,
Pero ya no te puede oír,
Muy pronto dejó de existir.

¡Que burda forma de llamar la atención!

De la absolutamente nada,
Sigues siendo el amo y rey,
Vana creación de Dios,
Por todos aún deseas ser adorado,
Sin embargo,
Tu corazón, desde siempre, está quebrado,
Tu alma, partida en dos,
Todo lo que quieres consigues,
Puesto que vives sin ley.

Todo para satisfacer tus ansias de sangre.
Acuchillas, matas, degollas,
Y así sacias tu hambre.

No crees en nada,
No crees en nadie,
Nunca has tenido fe en algo.

Tu vida es ilusoria,
Vacía, oscura,
Meticulosa, rutinaria,
Nada es realmente lo que es.

Completo desenfreno,
Todo, para ti, es tan efímero.

A la justicia no le temes,
Al contrario, te enerva,
Te vuelve mucho más audaz,
El sentirte perseguido.

Nada te importa…

Pero dime, querido otro yo,
El día en que todo vuelva a ti…
¿Estarás igual de listo?
¿Serás apto para sobrevivir?

¿Cómo harás cuando tu conciencia,
Te obligue a enfrentarte,
A todos aquellos fantasmas,
De los cuales tú fuiste causal de muerte?

¿Lo podrás enfrentar?
O, ¿muy rápido te rendirás?

Mientras miro tu foto,
Alguien me comunica el hecho,
No lo soportaste,
Te rendiste, cobardemente,
Y hundiste una daga en tu pecho.

De la absolutamente nada,
Eras el amo y rey,
Vana creación de Dios,
Por todos quisiste ser adorado,
Sin embargo,
Tu corazón estuvo quebrado,
Y hacía tu final,
Inclusive,
De una forma literal,
Tu alma, partiste en dos,
Todo lo que quisiste,
Casi conseguiste,
Sin embargo, no resististe,
Puesto que viviste sin ley.

¿Cómo arreglar el daño que has hecho?




Oh Dios. ¿Cómo arreglaré el daño que he hecho?

miércoles, 3 de agosto de 2011

#AburridoEnClase

La verdad es que no entiendo.


Tu boca atraviesa una especie de trance,
Vocalizando palabras, sermones,
Surgen muchos confusos sonidos,
Al igual que un garabato,
Tan indefinidos.

No te entiendo.


¿Qué es lo que quieres expresar?
¿Por qué sufro tanto al verte hablar?

No comprendo que me quieres decir,
Mis sentidos se niegan a distinguir,
Y es que si te presto suficiente atención,
Los rincones de mi mente,
Se llenarán de indecisión,
De una fulminante confusión.

Yo ya no quiero, jamás,
Regresar a ese estado,
No quisiera otra vez,
Volver a vivir tan atormentado,
Tan acechado por el sonido de tu voz.


¡Guarda Silencio!

Tan solo escucha,
El eco de tus palabras...
¡No nos permitamos entrar en una lucha!

Te lo pido!

Guarda tus agridulces palabras,
Guarda tus perfectas teorías,
De nada valen,
Contra mi inesperada osadía,
Ya no presto atención cuando me hablas.

Causar tanto ruido,
E inquietud en mi cabeza,
Se ha vuelto tu favorito lema,
Pero, como dice otro famoso poema,
"Me gustas más cuando callas,
Porque estás como ausente",
Y, escuchame con atención,
En unos momentos no estaré presente.

Me niego a presenciar,
Tan ridículo espectáculo.

Te enredas en tu contenido,
Repetidas veces, el tiempo mido.

Te enredas,
Tus palabras se te enredan en el cuello,
Esperas que yo te salve,
Espero yo salvarme.

Pero, como ya te diije,
Ya no estaré presente,
Le reclamarás a quien desees,
¿Mas, yo?
Yo ya me habré ido.
De tu lado ya habré partido.



Ya me fuí.




(Escrito cuando un profesor no dejaba de hablar en clase xD)

miércoles, 27 de abril de 2011

Ensordecedor.




Dulce témpano de hielo,
De repente se volvió fria,
Tu mirada siempre calurosa.

Rey eterno de mis cielos,
Tengo que confesarte hoy,
Que el verte en completo silencio,
Me destroza.

Mucho ruido a mi lado,
Mucha gente a mi costado,
Pero no, ni un sonido de tu parte.
Admito mi cobardía,
Me confunde, me descuadra un poco,
El no saber como alegrarte.

Pasa el tan inexorable tiempo,
Pasan los minutos,
Y en los dos, tú y yo,
Aumenta más el dilema.

¡No puedo creerlo!
¡Yo te sigo escribiendo un maldito poema!

No entiendo.
¿Qué es lo que puedo hacer para llegar a tí?
¿Es que no es suficiente, el dar todo de mí?
Posa tu dulce, pero gélida mirada en mí,
¿Que es lo que ves?

Aún sigo vivo,
Aún sigo aquí,
Y mi corazón, lleno de deseo,
Aún se muere por tí.

Por momentos, me siento el peor chico del mundo,
Por no poder saber como rescatarte de la melancolía,
Todos te pueden hacer reír, menos yo,
Yo no puedo alegrarte, ni un solo preciado minuto del día.

En mi cabeza,
La misma pregunta retumba,
En cada rincón,
En cada columna:
¿Qué es lo que puedo hacer?

Eres el más hermoso misterio,
Que pudo haber existido,
Estoy bajo tu poderoso hechizo,
Me tienes perdiendo todo criterio.

No me niegues la oportunidad,
De aprender y útil llegar a serte,
Realmente quiero llegar a conocerte.

Por piedad te lo pido,
Háblame, aun que sea con desazón,
Pero, por lo que más quieras...
Con tu silencio no me rompas el corazón.

sábado, 16 de abril de 2011

Psicosociales...



Hoy, después de mucho tiempo, salí a comer solo. Quizás no en el lugar perfecto, quizás no el plato más refinado, pero todo en la medida de lo posible bonito y decente.

En esos momentos mi compañía perfecta se encontraba en camino hacia otro lugar, y yo regresaba lento a mi hogar, tratando de percibir aún su perfume en el aroma de las calles que habíamos recorrido. Decidí ir a comer algo pequeño, en representación de que aquella promesa de verlo mañana, comer, reir, hablar y jugar juntos, se haría realidad.

Llegué al lugar de turno para saciarme lo suficiente hasta llegar al sosiego, me senté, ordené, esperé, y empezé a comer.

Mis fieles audífonos eran la única compañía que tenía en ese momento, así que los puse a todo volumen, y me dispuse a probar mi platillo de elección.

Al levantar la cabeza de forma totalmente inocente, mi mirada se cruzó con la de una señora de aproximadamente 39 años, quién no paraba de clavarme su penetrante mirada, quien hacía gestos a sus dos volátiles acompañantes para que me mirasen y pudiesen comentar acerca de mí. Volteé la cabeza, hacía la izquierda, y la mirada piadosa de una señora bonachona, sentada junto a su esposo, intentaba descifrar mis supuestos problemas, que me “obligaron” a estar solo un sábado como este. La mesera me miraba de reojo, con otra de aquellas tantas, lastimeras, que yo sentía, se volcaban en mí.

Y es que realmente no entiendo.
¿Es que acaso condenamos, como sociedad, la soledad a tal punto que ya no tenemos “permiso” para tener un tiempo con nosotros mismos?
No veo que tiene de malo el querer darse un gusto, salir a caminar, disfrutar de uno.

¿Acaso la vida está avanzando tan rápido que, al que se baja de ésa vorágine, lo juzgamos por no ir a nuestra velocidad?
¿Está prohibido querer darse un respiro?

Creo que todos le tienen miedo a la soledad, es como el gran monstruo del cual desean huir, por eso la juzgan. Me sentí criticado, completamente asediado por miradas extrañas, ajenas a mi vida, pero que pretendían serlo al menos por unos minutos para tratar de “entenderme”.

Pero como acabo de leer en un blog ajeno a éste: “La soledad no necesariamente tiene que ver con el entorno. Tiene que ver con el adentro. Y si estamos bien o mal cuando estamos con nosotros mismos, esa es la medida de nuestra soledad”.

Enfrenté aquellas miradas, me levanté, y me fui con la cabeza en alto, porque comprendí que soy de los pocos que ya no le tenemos miedo a la sociedad.

martes, 12 de abril de 2011

Pacientemente... Esperándote...



Hoy te escribí otro poema,
Sumado a una dulce y alegre canción,
Puesto que siento dicha,
Alegría pura en mi corazón.

Mas he de confesarte algo,
Y no lo digo con mala intención,
En lo absoluto,
Por que igual te sigo adorando,
Y sonrisas en tí seguiré provocando.

Yo quería saber,
(Si es que me puedes esclarecer),
Una pequeña duda presente,
Que hoy, de repente,
Apareció, juguetona, en mi mente:
¿Sientes lo mismo que yo?
¿Sentirás los latidos de mi corazón?
¿Puedes percibir, al verte, mi emoción?
¿Cuando te llamo, en el viento, escuchas mi voz?

Yo te siento a mi lado,
A pesar de la distancia,
Tan sencillo, tan real,
Abro los ojos y puedo verte,
Tu y yo. ¡Tan fenomenal!

No puedo evitar,
Querer conocer tus caminos,
No puedo evitar,
Querer ser tu rey y tu destino.

Dentro de mí,
Un deseo impera,
Ser yo el único que te quiera,
Y poder llevarte calma.

Si de mí se te ocurre enamorarte,
No te arrepentirás,
Por que aquí me tienes, dispuesto,
Todos los días,
Todas las semanas,
Aqui me encontrarás,
Para todo de mí entregarte.

(Esperaré pacientemente, dia y noche.)

En mi alma hay esperanza,
A ella me aferro con todas mis ganas,
Por que tú, con tu magia,
Todas mis penas sanas.

Quizás no leas estas breves palabras,
Pero, si lo haces,
Por favor,
Sígueme adorando,
Tanto como yo a tí.

Promesas personales

Aquí me encuentro. De vuelta al ruedo. De vuelta a mi más efectiva terapia. A mi forma de obtener alegría instantánea. Solo un espacio en blanco, el teclado, y yo. Desnudo. Con el corazón abierto, fluyendo sentimientos.

Mi vida ha dado un gran vuelco durante estos pocos meses en los que he estado ausente. Cometí errores, aprendí de ellos. Perdí amigos, gané amigos. Pero después de todo y sobre todo, aprendí a no torturarme a mi mismo.
Maduré, a la fuerza, pero lo hice.

Cambié. Muchos pueden decir para bien, o para mal. Pero también aprendí a no dejarme llevar por lo que la gente dice de mí.

Soy otro. Soy EmanuRojas. Tengo 19 años. Soy homosexual. Y aprendí a amarme.

No pienso volver a cometer los errores del pasado. Lo he dicho, pero al parecer mi palabra ya no vale de tanto en los últimos días. Por eso lo escribo. Y no lo escribo para exhibirlo, tampoco. Lo escribo como compromiso para mi mismo. Como recordatorio de el daño que causé, de lo que no debo hacer, de tener presente que yo valgo mucho.

Este es un nuevo comienzo. Otra etapa en mi vida, donde lucharé incansablemente por la felicidad no solo mía, si no de los que me rodean, lucharé contra mi Ego, contra todo lo malo en mí, se convertirá en amor, y algún día podré decir que realmente lo dí todo de mí, que estuve feliz por hacerlo, y de que logré mis objetivos.

No me dejaré guiar por la culpa, no dejaré manipularme, no dejaré de sonreir.

Hablaré más. Reiré más. Haré reir más a los que aún me quieren. No tendré problemas en confiar en las personas. Diré la verdad cada vez que pueda.

Seré yo, y no perderé mi personalidad.
Viviré día a día, sin arrepentimientos.
Trataré de decir menos estupideces.

Me atreveré a cosas que antes no las haría.
Cantaré mis alegrías, mis penas, mi vida.
Seré feliz.

Promesa de gato.

domingo, 16 de enero de 2011

Soledad

Solo, de nuevo,
En medio de este mundo,
Otra vez me encuentro,
La realidad se desdibuja,
Las formas desaparecen,
Se rompieron los juramentos,
No hay promesas,
No hay ligamentos,
Sólo yo.

Sólo hay espacios vacíos,
Sólo un silencio ensordecedor,
Como caminar en el desierto,
Sin más ruido que mis pasos.

He quedado ciego,
Blanco puro a mí alrededor.

Pierdo mis sentidos.

Y la indecisión, a mi costado,
Callada, invisible,
A mi paso y ritmo avanza.

No hay más sonido que el de mi voz,
Que, a veces, me engaña,
Me engatusa, me desorienta,
Y me hace creer que somos dos.
Que alguna vez, pudimos ser dos.

Pero nunca lo fuimos.

El dulce olor que solía recubrir mi mundo,
Ahora se ha disipado,
Las flores, tan vivaces,
se han marchitado.

Y aquí vuelvo a estar yo.
Sólo yo.
Como fue en un principio.
Como volvió a ser hoy.

Sólo yo.

Sin escape.
Sin alegrías.
Sin perdón.

Sin tí.

(No, no estaba deprimido cuando lo escribí, de hecho me inspiró una canción drámatica de Kylie, pero creo que salió bonito xD)

miércoles, 5 de enero de 2011

Bittersweet goodbye.



A la fuerza he empezado este año nuevo despojado de mis cosas.

Quizás es una forma de la vida de decirme que debería depender mucho menos de la tecnología, y ser libre... libre como el sol cuando amanece... libre como el mar... libre de alma, de espíritu, de conciencia, de mentiras, de la sociedad.

Sí, querida vida, yo acepto que tengo que aprender a lidiar mejor con la emancipación de mi destino, pero realmente no entiendo porque tienes que venir cachosamente a malograr mi mp3 y hacer que me bolsiqueen y me roben mi celular. La vida es caprichosa, dicen por ahí. Siempre hay ups and downs, y eso la hace interesante... Palabrerías que al final de todo (me cuesta decirlo...) son ciertas.

Quieras o no, dependía de esas pequeñas cosas, la música es mi vida, y el iPod me servía demasiado, en momentos en que me sentía extraño, cuando la tristeza me invadía, cuando no tenía con quien hablar, me refugiaba en aquellos recónditos lugares (en los que me re-creo a mi mismo como un chico supertalentoso en el dominio del escenario) de mi mente. Quizás, tan sólo quizás, sea tu forma de decirme que no solo sueñe, sino que lo haga realidad, que yo puedo lograrlo si realmente me lo propongo, que es el patadón en el trasero que necesitaba para dejarme de miedos al fracaso y otros derivados, enfrentarme a mis demonios, y ser quien yo quiera ser.

O tal vez, al igual que yo, compartías mi odio por aquél infame familiar que me lo entregó. Así que pensaste que tenía que hacerlo a un lado (ya que no puedo tirárselo en la cara). Te comprendo bien.

Lo que fácil viene, fácil se va, y así sucedió, y no lo puedo negar. Alguien más encontrará el celular de la misma forma en que me lo encontré yo, si es que yo lo perdí, y si es que me bolsiquearon (lo cual es lo más probable) estoy seguro de que tú te encargarás de que algo le suceda, Total...! Ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón.

No me molesta el haber perdido el celular... me molesta un poco la incomunicación. Lo demás son puras vanidades, que he de confesar, si las disfrutaba al máximo, pero (otra vez), como dicen por ahí: Fue bueno mientras duró. Ahora a trabajar duro para conseguirme el mío, en base al sudor de mi frente y mi propio esfuerzo. Y no dudo en que lo haré.

Supongo que éste es un pequeño adiós a mis leales compañeros, quienes estuvieron junto a mí durante momentos de dolor, risas, enojo, etc. Hoy ya no los tengo más a mi lado.

No estoy resentido contigo, Vida, pero si no voy a negar que los voy a extrañar.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Guía para ser una mala madre

Hoy día, en este humilde blog, les traemos una sorpresa para todas aquellas madres primerizas, que no saben como comportarse al momento de criar a su hijo. Pues… ¡Aquí le traemos la solución, caserita!

¡No se moleste en leer inmensos libros! ¿Para qué? Si aquí, en nuestra sección cultural de su blog favorito: P-pero yo no fui!, le traemos aquello que usted tanto había deseado saber, de una forma rápida, sencilla, y sobre todo muy práctica:

Nosotros les traemos: “La Guía Para Ser Una Perfecta Mala Madre”

mala madre

A continuación, les dejamos unos simples pasos que usted debe realizar cada vez que pueda, muy al pie de la letra.

¿Emocionadas? Deberían estarlo. ¿Listas? Comencemos entonces:

- Condiciona tu amor. (Asústalo diciéndole que lo vas a dejar de querer).

- Usa chantaje emocional

- Grita por cualquier cosa.

- Pégale por insignificancias.

- Recálcale varias veces al día cuan harta estás de él.

- Sobreprotégelo (no importa si tiene 30 años).

- Nunca lo animes a que forme su propia vida.

- Desaparece de su vida el mayor tiempo que puedas (sin abandonarlo, claro. Eso sería una gran crueldad.)

- Reaparece de vez en cuando y somételo a tus caprichos.

- No dejes que salga de casa y obligado a quedarse aburrido.

- ¡No pierdas la oportunidad de perder los papeles!

- No le digas que lo quieres.

- Si le dices que lo quieres, no te olvides después de media hora, bajarle la sonrisa gritándole por cualquier motivo.

- Sé resentida.

- Pelea con tu esposo enfrente de tu hijo y parcializa su apoyo.

- No te comuniques con él, que sienta la distancia.

- No permitas que otros le bajen la autoestima. Bájasela tu misma.

- Resalta su incapacidad para hacer bien las cosas

- Préstale más atención a tu perro que a tu hijo.

- Trata de controlar cualquier toma de decisión.

- Si te cuenta un secreto, cuéntaselo a todos los que puedas.

- Búrlate cuando haga algo mal.

- Si rompe en llanto, pégale. ¿Porqué soportar una escena sin un buen motivo?

- Oblígalo a que haga las cosas a tu manera, si no castígalo.

- No intentes escucharlo cuando te hable.

- Si viene a hablar en medio de la noche, ¡Hazte la dormida!

- Nunca asistas a reuniones familiares.

Esos son todos los pasos, mis estimadas damas. Si ustedes han seguido todos esos pequeños pasos, entonces… ¡Felicidades! Han logrado que sus hijos las odien.

mujer-enojada2_preview

lunes, 13 de diciembre de 2010

Melancolía.

Nacimos el mismo día,
Eres mi hermana, gemela mía,
Sin embargo, debido a tu naturaleza,
Fuiste odiada por la familia entera,
Rencor en tu corazón hospedas,
No perdonas a nadie,
Las malas pasadas no liberas,
De todos tus errores me culpas.

De un momento a otro,
Te fuiste, desapareciste,
No soportaste ser la oveja negra.

Si es cuestión de confesar,
En secreto, te veía,
Y yo también te rechazaba,
Oscura melancolía.

Eres mi esencia negada,
pero al fin y al cabo, esencia mía.
Mi vida siguió su curso,
Tu existencia fue ignorada,
Todo fue colmado de alegría.

Hasta que, luego de unos años,
Decidiste, toda orgullosa,
Sentirte esplendorosa,
Y hacer tu reaparición,
Así, llamar la atención.

Tan inesperada vienes,
Tan desagradable es tu visita,
Calmada, silenciosa regresas,
Cual gato que acecha a su presa,
Me persigues, me vigilas,
De mi alma te apoderas.

Tan lejanos que parecíamos,
Ahora somos uno solo,
En mis acciones,
Tu actitud se refleja,
En mi voz, tu dolor.
Emanas de mí,
Y aunque trate, por más que lo intente,
No te controlo.

Mientras más feliz te haces,
Más infeliz me vuelves,
Más angustias traes,
Y entre mis amados las repartes.
No, no estoy orgulloso de ti,
Ni de actuar bajo tu orden,
Bajo tu sombra.

¿Por qué de ti no puedo liberarme?
¿Por qué no puedes dejar de ser mía?
En tu nombre cometo errores,
Por ti es que digo tonterías,
No sabes cuánto es que te odio,
Maldita melancolía.

Si de ti me librara, por fin feliz sería,
Así que por eso te pido,
En calidad de hermano,
Que regreses por tu camino,
Y yo me voy por el mío,
Que separes tus ideales de los míos,
Que no me arruines lo que he logrado,
Que no me arruines la vida,
Que no me hagas culpable,
Pero sobre todo,
Que no dañes a mi amado.

Merecemos ser felices.